I'm a dinosaur, somebody is digging my bones
Adrian Belew
Adrian Belew
[No confíes en la tecnología digital para escribir: en un par de años los técnicos te dirán que no pueden arreglarla; tarde o temprano, las máquinas se convierten -para ellos- en chatarra, y con desprecio te explican que es prácticamente imposible recuperar la información almacenada. No es sólo tiempo perdido el que pasaste frente al monitor y el teclado: una parte de ti ha desaparecido para siempre; ¿cuántos archivos tenías guardados? ¿cuántas historias secretas, cuántos apuntes? Sólo te acuerdas de algunos pocos, los más recientes. Tu memoria y la de la computadora comparten el mismo concepto, pero funcionan de manera distinta: las reminiscencias no tienen nombre ni extensión, y tampoco sabes cuántas has desmemorizado...]
Recientemente volviste al lugar de tus orígenes, al de la infancia; antes ibas ahí cada una o dos semanas, pero ahora el intervalo se mide por meses. Nada ha cambiado a tu regreso, excepto la intensidad del ruido. La última vez caminabas por la calle donde está ese deshonroso mercado (contaminación visual, si se prefiere el calificativo) y un instante fue suficiente para recordar esa tarde de hace por lo menos veinte años, cuando jugabas baloncesto con tus primos y alguien (¿quién fue?) llamó a todos a que vieran la estremecedora escena: en un basurero, un indigente tenía clavadas unas enormes tijeras en el abdomen; quizá era un cuchillo, y a la distancia no era claro si intentaba sacárselo o lo estaba hundiendo aún más. Algunos dijeron que estaba ebrio; otros, que era un loco. No puedes recordar ahora qué es lo que gritaba (no sabes si pedía ayuda o maldecía), pero no olvidas su dolor y su ropa ensangrentada. ¿Era un suicida o una víctima? Nunca lo sabrás. Los niños le avisaron a un policía y enseguida llegó una ambulancia y se llevaron al pobre hombre en camilla. Parecía que ya había muerto. ¿Quién se acordará ahora de él? ¿quién era y dónde quedó su cuerpo? Su vida fue borrada como el nombre del amante de la mujer infiel: nunca existió. Las preguntas son inevitables: ¿qué es todo esto? ¿una búsqueda en el deshuesadero? ¿un virus mental? ¿un álbum de imágenes? ¿un complicado juego? ¿una conversación basada en la confianza? ¿una lectura incomprensible? ¿la multiplicación de la especie humana? ¿o el fósil que finalmente serás cuando cumplas años?

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