sábado, 1 de mayo de 2004

Chat con Adriana Díaz Enciso

Toluca-Londres, viernes 30 de abril
Auditorio Juana de Asbaje de la Biblioteca Central de la UAEM

Agradecemos al licenciado Jorge Cabrera Bohórquez, coordinador del sistema bibliotecario, las facilidades otorgadas para la realización de este evento

1.- ¿Cómo empezaste a escribir para Santa Sabina?
ADE: Eso fue algo natural, no planeado. Al principio fui representante de Santa durante un año. Era pésima. La peor que han tenido, y como al año todos entendimos que no servía para eso. Pero un día Rita me pidió que escribiera la letra de una canción. Nunca había hecho eso. Me mandó la melodía y salió A la orilla del sol. Me encantó la experiencia, y nos gustó mucho trabajar juntos. Desde entonces, no hemos parado.

2.- ¿En qué estás trabajando ahora?
ADE: En un montón de cosas a la vez, como loquita: 1. Una novela, laaaaarga, en la que llevo trabajando mucho tiempo. 2. Un libro sobre Londres, que estoy escribiendo en inglés. 3. Un espectáculo, pero eso es sorpresa y no les cuento más. 4. Tratando de corregir un libro de poemas ya terminado (Una rosa) y otro libro que de plano no sé qué genero es (Lamentaciones del viaje), y un libro con mis crónicas reunidas sobre Londres.

3.- El libro de poemas al que te refieres, ¿es el de Estaciones?
ADE: No, es otro. El de Estaciones es viejísimo.

4.- ¿Y el de Cuentos de fantasmas y otras mentiras?
ADE: Es muy viejo también. Ahí les encargo que les pregunten a mis editores (Colibrí­ para Estaciones y Aldus para el de cuentos) que cuándo salen los libros, para que vean que hay «público cautivo».

5.- De la tercera novela, ¿por qué no nos das un adelanto?
ADE: Porque me está volviendo loca y a veces ya ni yo sé de qué se trata... No se crean. Pero es un proyecto muy vasto y complicado. El tema es la posibilidad de redención del dolor humano, imagínense en las que ando. Hay alquimistas, y la figura mística de Cristo. Tomo a mis personajes de la poesía de William Blake.

6.- Has estado releyendo a Blake, ¿por qué?
ADE: Desde hace muchos años. Me caen bien los visionarios. Y, además, él relacionaba sus visiones con la ciudad de Londres como un centro de fuerza espiritual. Mi mero mole...

7.- ¿Podrías decirnos qué te atrajo Londres?
ADE: Pues Londres me atrajo desde que era niña. Entré a estudiar inglés al Anglo a los 10 años, y me encantó todo lo que fui descubriendo de Inglaterra, y de su literatura. Toda mi vida soñé con Londres. Leí mucho a Dickens, y me imaginaba esta ciudad, veía mapas y conocía sus calles, sin haber venido nunca, y la verdad me daba miedo venir y que no se pareciera a lo que me imaginaba. Pero en 1999 me lancé... y me encantó. No me ha decepcionado para nada, con excepción del metro, que es una porquería: es carí­simo, y malo, malo, malo. Nunca funciona a tiempo, es caótico, horrible. Aunque hay estaciones muy bonitas.

8.- Sobre tu tercera novela, ¿cuál es tu concepción del dolor humano?
ADE: No sé, yo creo que por eso me tardo tanto en terminarla... Es que hay una parte de mí, no sé si muy sabia o muy inocente, que sigue creyendo en la redención del dolor: en la belleza del mundo, en el amor, en la experiencia del dolor como transfiguraciones del alma. Pero luego ves todos los horrores que suceden, desde que el mundo es mundo, las guerras, tanta crueldad y dolor y locura, y a veces la fe se tambalea. Pero siempre la recupero, y la novela trata un poco sobre eso.

9.- ¿Eso tuvo que ver para que salieras de México?
ADE: De alguna manera... No, miento. Fue una crisis personal. Pero también influyó mi decepción de lo que pasaba en México. Yo creía mucho en el cambio democrático, y en que íbamos a ser capaces de construir un país mejor, y ya ven... es como para llorar. Me duelen muchas cosas de mi país, como a todos. Dirán que soy como las ratas, que se van cuando se hunde el barco, pero no es así; me vine aquí por motivos personales, y Londres es como un espejo de lo que yo soy, en lo más íntimo, y en términos literarios, pero sigo queriendo a mi país, y me entristece muchísimo cómo están las cosas. Siento una impotencia enorme, también.

10.- ¿Tienes pensado volver?
ADE: No lo sé... Es una pregunta que me hago todo el tiempo. Hace más de un año pensé que volvía, y me regresé con todas mis cosas, y a los tres meses regresé... No sé, me asaltaron en el metro al día siguiente de que llegué, la violencia del DF me dejó estupefacta, la contaminación, todo. Pero a veces me dan muchas ganas de volver. Con toda la pena de mi corazón, pero ya no volvería al DF; con todo y que lo quiero tanto. Me parece ya inhabitable. Pero me entusiasma Guanajuato. Mi novio Mark, que está aquí sentado viendo la conversación, a veces también piensa que sería bonito irnos para allá, pero no lo sabemos. Londres es también maravilloso. Lo ideal sería estar allá la mitad del año y la mitad aquí, pero para eso hay que ser millonario, ¿no?

11.- ¿Podrías describirnos Londres?
ADE: ¡Uy! ¿cuántas horas tienen? Díganme por dónde empezamos. Es la ciudad más maravillosa del planeta, según yo (bueno, no he viajado tanto). No es la más bonita. A veces es hasta muy fea, pero tiene sus secretos, y los secretos te atrapan.

12.- En estos cinco años, ¿cuál es el personaje más extraño que has conocido?
ADE: Pues en la calle hay cada personaje, diario. Son muy excéntricos los ingleses. Excéntricos de verdad, ni se dan cuenta. Ves gente vestida con la moda de cualquier época, de los sesenta, ochentas, del siglo pasado. La mayoría son rarísimos. Muy simpáticos.

13.- ¿Por qué el nombre de Samuel?
ADE: Pues no sé por qué le puse Samuel, simplemente no sé por qué. El apellido de mi novio es Samuels, pero entonces no lo conocía. ¡Será el destino! Pero no es vampiro, ¿eh?

14.- En una de tus crónicas decías que eras parte de una especie de... ¿sociedad secreta?
ADE: Era como una broma privada. Es que Londres está lleno de sociedades secretas y literarias, y Mark (mi novio) dirigía unas caminatas literarias en honor a Arthur Machen, uno de nuestros autores favoritos, y como en un guiño a Machen y su ambiente literario, bautizó ese grupo como una sociedad secreta, Sodality of the Shadows. Pero no pertenezco a ninguna secta, ni soy bruja ni como niños ni nada. ¡No se me vayan a decepcionar! Soy de lo más fresa.

15.- Revisando un poco tus crónicas de Londres, no recuerdo que hayas escrito sobre alguna película que recientemente hayas visto...
ADE: No... casi no voy al cine. Es muy caro aquí. ¡Pero además no soy crítica de cine! Veo videos, pero viejitos casi siempre.

16.- ¿Y cómo ha recibido el público inglés tu obra?
ADE: Pues no la ha recibido, me temo. No tengo traducido nada al inglés. Escribí un cuento en inglés, y en los lugares donde he leído poesía o ese cuento, me han recibido muy bien. La verdad es que la gente ha sido muy generosa conmigo, me han publicado algunos poemas y parte de ese cuento, pero es muy difícil que la gente sepa quién eres si no tienes tu obra traducida. La verdad es que prácticamente nadie me conoce, por no decir nadie. Pero está bien así. Te da una perspectiva de las cosas. Ahora, [en Arts Council London] me dieron una beca de dos meses el año pasado, para empezar mi libro sobre Londres, y estoy muy agradecida justamente porque no sabían ni quién era, pero creyeron en el proyecto y me apoyaron.

17.- ¿Y qué pasará con ese libro? La beca ya se terminó, ¿no?
ADE: Pues sí, ahora espero conseguir alguna otra beca, otro apoyo, algún tipo de financiamiento porque necesito hacer muchísima investigación y trabajo para ese libro, y más exploración de la ciudad. Sigo trabajando en él, y leo y leo y leo como loca, pero la batalla por la supervivencia quita mucho tiempo, y voy desesperadamente lenta. Si consigo algún apoyo, yo creo que en un año tengo el primer borrador. Si no, pues en unos dos, tres o cinco años, no sé.

18.- ¿Cuánto tardas en escribir una de tus crónicas? (en promedio)
ADE: Puedo hacerla en un día, o en dos si tengo que investigar algo, y si hay que investigar mucho, tres o cuatro. Depende. A veces parte de la crónica es una larga caminata de un día, descubriendo lugares. Varía mucho según el tema.

19.- ¿Cuál de los géneros que has trabajo te ha gustado más y por qué?
ADE: No sé, yo creo que todos. Durante muchos años creí que sólo escribía poesía, porque los cuentos que escribía de adolescente eran malísimos, pero ahora creo que, a lo que me voy acercando, es a un estilo, un lenguaje mío que se alimenta de los distintos géneros en que trabajo. No sé cuál me gusta más, son distintos.

20.- ¿Qué diferencia hay entre el periodismo inglés y el que se hace en México?
ADE: Pues una gran diferencia, creo yo. Pero no quiero sonar criticona de mi país. Lo que pasa es que creo que la discusión es mucho más abierta, mucho más seria y profunda que en nuestro país. Se discuten ideas, con profundidad y seriedad, sin importar tanto si el periódico es de izquierda o derechas.

21.- Y la percepción de nuestro país allá, ¿cuál es?
ADE: Pues lo tienen muy idealizado, creo yo. Sí saben que el DF es violento y muuuuy grande, pero piensan mucho que somos cálidos y todo eso padre que sí somos, y a veces creen que es el paraíso. Saben poco de los problemas sociales y morales que enfrentamos. Saben que hay pobreza pero todo es muy abstracto para ellos, creo que sí nos idealizan.

22.- Platícanos un poco de la Biblioteca Británica...
ADE: Es el lugar más maravilloso del planeta, qué les puedo decir. Yo fui muy nerviosa a pedir mi pase, porque tienes que justificar que realmente necesitas la biblioteca para tus investigaciones. ¡Pero me lo dieron! Por cinco u ocho años, ya ni me acuerdo. Apenas me lo acaban de dar, y no te la acabas: manuscritos, libros de todas partes y épocas, todo lo que se te ocurra está ahí. Ya no está en el Reading Room del Museo Británico, donde estaba antes, donde leyeron todos los escritores que han pasado por Londres (y Marx), aunque a veces también voy ahí porque ahora tiene el acervo del Museo Británico que es también maravilloso, y todo es gratis, además. Pero la Biblioteca Británica es una bendición. Cuando pienso en irme a México pienso luego en la Biblioteca, y me la pienso...

23.- ¿Alguna vez pensaste en ser bibliotecaria?
ADE: Sí, es como una fantasía. Digo fantasía porque se estudia y se prepara uno para eso, y ya como que se me hizo tarde para hacerlo. Tengo un amigo bibliotecario que es un sabio, sabe de todo, y además está interesadísimo en los vampiros.

24.- Hasta ahora, ¿cuál de tus obras es la que más te ha gustado?
ADE: Creo que La sed. Eso creo. Algunos de mis cuentos son mis favoritos pero, como no se ha publicado el libro, no sé si los conozcan. Y mi trabajo con Santa Sabina, porque ver cómo se transforma lo que escribes en algo distinto al trabajar con músicos es maravilloso.

25.- ¿A qué cuentos te refieres?
ADE: Pues algunos han salido en periódicos o revistas. Me gusta Un día en la vida de Fritz, porque me inspiré en Boris, un gato muy querido que ya murió. Y me gusta Historia de un basilisco, y El rapto.

26.- De las canciones que has escrito para Santa Sabina, ¿cuál es tu favorita?
ADE: No sé. Creo que Una canción para Louis (Vampiro) es de mis favoritas, pero también son de mis favoritas A la orilla del sol, Alas negras, El Ángel y Plegaria. Pero qué horror, suena uno de lo más vanidoso hablando de sus canciones favoritas escritas por uno mismo. Mis verdaderas canciones favoritas serán siempre las de los Beatles.

27.- ¿Ya te tomaste una foto en la famosa Abbey Road? Has de tener muchas fotografías de Londres...
ADE: Noooo! Casi no me he tomado fotos en Londres. Sólo recientemente, con Mark (mi chico), pero en Abbey Road no. Es un estudio pequeñito pequeñito. Durante un tiempo di clases de español cerca de ahí y lo veía a cada rato.

28.- Aparte del vampirismo, ¿qué otro tema es de tus predilectos?
ADE: Pues los vampiros ya los he dejado dormir en su ataúd desde hace un rato. Estuve tan obsesionada durante años que creo que por un buen tiempo me saturé. Cada vez leo más a Blake, cada vez me acerco más a una perspectiva religiosa del mundo. Y por supuesto los cuentos de fantasmas en general seguirán siendo siempre de mis favoritos.

29.- Háblanos de Dios...
ADE: No estoy segura de imaginar a Dios como el Dios de la Biblia, no estoy muy segura de tener una fe ortodoxa, pero sí creo en Cristo. Oscar Wilde decía que aun si Cristo no había sido en realidad el hijo de Dios, la idea que concibió de la divinidad, y del amor y el sacrificio y la misericordia con que se redimía el dolor del hombre era ya en sí de una naturaleza divina. En eso creo. Creo en la grandeza de lo humano como reflejo de lo sagrado. Por eso me gusta tanto Blake, y la visión renacentista del hombre, y muchos místicos.

30.- Entre todos los conciertos, exposiciones, lecturas, paseos, ¿qué es lo que más te ha marcado de tu estancia en Londres? ¿qué te ha hecho cambiar tu visión de las cosas?
ADE: Pues lo que más me ha marcado son mis paseos por las calles, perderme, encontrar lugares que luego no vuelves a encontrar nunca. O la iglesia de St. Dunstan, que la bombardearon en la segunda guerra, y en lugar de derribar los restos dejaron los muros en pie y en el centro devastado hicieron un jardín, bellísimo. Conciertos, los de Radiohead y Patti Smith. Pero de la ciudad, es todo, a veces simplemente el color del cielo. Es una ciudad realmente extraordinaria, muy difícil de describir. O la odias o te enamoras para siempre, y a mí me pasó lo segundo. Su melancolía, sus secretos, cómo el tiempo está suspendido y puedes leer toda su historia al mismo tiempo en una sola calle.

31.- ¿La superposición de épocas?
ADE: Sí, están todas vivas. Todas. Es impresionante. No es normal, sí hay algo aquí intangible, invisible pero increíblemente poderoso. No es que veas edificios antiguos, ruinas, como cosa de museo o de turista. Todo está vivo.

32.- ¿Esa misma sensación la has sentido en México?
ADE: No... México tiene otros rasgos. Otra energía, y no es que una sea mejor que otra, eso sería absurdo. Pero creo que lo que tiene Londres es que es una ciudad literaria, y una ciudad que durante miles de años ha atraído a gente de todo el mundo que busca conocimiento, belleza, verdad de una u otra forma, y gente a la que le interesa y le da curiosidad otra gente y el mundo, y todo se ha reunido aquí. México tiene otras cosas que son inigualables, y siento mucha nostalgia: su color, su forma de cantarlo todo, son cosas distintas, no se pueden comparar.

33.- ¿Cómo empezó tu fascinación por los vampiros?
ADE: Desde niña leí muchos cuentos de fantasmas, vampiros, etc. Luego releí Drácula, ya más grande, y me impresionó mucho, empecé a leer todo lo que podía sobre el tema. Hice un guión para cine que nunca se filmó (La noche eterna está comenzando), la canción de Santa, luego La sed. Pero lo traía desde niña.

34.- ¿Por qué te atrajo la figura del vampiro?
ADE: Porque es un símbolo de la sed de infinito: vida eterna, infinita; conocimiento infinito, amor infinito, pasión infinita.

35.- ¿Cuáles han sido los poetas mexicanos y extranjeros que más te han influido?
ADE: Pues, para empezar, Octavio Paz. Yo fui al taller de literatura Elías Nandino en Guadalajara, con un montón de cuentos, y Jorge Esquinca pensó que tenía madera de poeta y me puso a leer Libertad bajo palabra, de Paz, y nunca voy a terminar de agradecérselo. Me abrió las puertas de la poesía. Luego leí los ensayos de El arco y la lira. De ahí empecé a leer a los Contemporáneos. Villaurrutia y Gorostiza son de mis favoritos mexicanos. De otros países, me gusta Alejandra Pizarnik, y Rimbaud y Baudelaire me han marcado profundamente. Y Blake, por supuesto, figura tutelar.

36.- ¿Qué poemas de esos autores te han influido?
ADE: Es difícil saber por dónde empezar. Muerte sin fin es maravilloso. Todo en Las flores del mal, Una temporada en el infierno. De Blake, los poemas proféticos, sobre todo... Y bueno: Primero sueño, de Sor Juana. Incurable, de David Huerta. Es que se pone uno a pensar y hay tanto y tanto y tanto. Hay que sentir gratitud por tanta belleza a la que tenemos acceso. En fin, es el cuento de nunca acabar.

37.- Si la grandeza del hombre es un reflejo de Dios, ¿cómo concibes a Dios?
ADE: Es una pregunta dificilísima. Me cuesta concebirlo. La figura de Cristo me atrae tanto porque es una forma de volver tangible la relación entre lo humano y lo sagrado. Creo que el hombre es capaz de las cosas más sublimes. Por supuesto somos capaces de un montón de atrocidades y porquerías también, pero dentro de nosotros hay una semilla de grandeza que no puede ser sino divina. Las creaciones del arte, que son de seres mortales, imperfectos como todos nosotros, y sin embargo capaces de transportar el alma humana hasta las regiones más prodigiosas, que tocan un mundo intangible, invisible, eso no puede ser sino inspiración sagrada,. No sé si soy capaz de concebir a Dios o lo divino, pero sí sé que en nosotros, los humanos, está sembrada esa semilla que nos permite percibir aunque sea un rayito de lo sagrado.

38.- ¿Hay alguna relación entre el amor infinito en la figura del vampiro y el sacrificio de Cristo por amor a la humanidad?
ADE: Sería exagerar un poco. Claro que está el asunto de beberse la sangre de Cristo... pero no nos hagamos: el vampiro es un humano que terminó siendo vampiro para mala (o buena) suerte. Padece de toda la imperfección de lo humano, pero en la eternidad. La misericordia, el amor, la generosidad y la grandeza de Cristo son el lazo con lo divino que al vampiro le falta. El vampiro es más cabrón, perdonando la franqueza.

39.- ¿Algún comentario final?
ADE: Pues que me ha conmovido muchí­simo tener esta conversación con ustedes y ha sido un placer. Me da tristeza no haberlos podido ver y oír en vivo (ya sabía yo que la tecnología no podía ser tan maravillosa), pero les agradezco muchísimo haberme dedicado este espacio, que se acuerden de mí aunque esté yo acá. La mitad de mi corazón está siempre en México, y esta conversación me ha dado muchísima alegría. Les mando un abrazo apretado, y ya me voy a hacer de cenar, porque son casi las diez de la noche y ya nos estamos emborrachando Mark y yo, así sin comer.
Pórtense bien.
Un beso.
Chao.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Los lectores